Tojil Estrategia contra la impunidad

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¿Qué es el dolo eventual?

Durante los últimos días la sociedad mexicana se ha visto polarizada en un debate nacional respecto de las implicaciones jurídico-penales en las que puede incurrir un médico en el desempeño de su labor. En ese escenario se han escuchado diversas voces que parecieran enfrentar el mundo jurídico con el mundo de la salud. Ello, derivado de la vinculación a proceso penal del traumatólogo Luis Alberto Pérez Méndez, por el delito de homicidio intencional (dolo eventual) con la agravante de responsabilidad médica, en agravio del menor, Edward Luna Trujillo.

Por tal motivo y desde luego en absoluto respeto y admiración por la labor que realizan tanto los médicos de nuestro país como los encargados de procurar e impartir justicia, vale la pena realizar algunas reflexiones que desde la esfera del derecho penal tocan este lamentable caso que ha conmocionado a México.

En principio se entiende el interés que ha generado el caso pues, pareciera que es un peligroso precedente que puede quedar sentado y que afectaría a todo profesionista de la salud toda vez que abriría la posibilidad a que, “en cualquier caso” de negligencia médica, puedan los médicos ser acusados de homicidio doloso por una eventualidad médica. Sin embargo, eso pareciera más un mito que una realidad.

Debido a que entre tanto dialogo se ha perdido de vista el punto jurídico. La cuestión está en qué, dentro de todo este debate, nadie está dudando de la integridad personal o la trayectoria del médico. El debate debiera existir únicamente en la esfera jurídica respecto a si se acreditan o no los elementos del tipo penal de homicidio con naturaleza de dolo eventual y con agravante de responsabilidad médica.

Ahora bien, en el caso concreto, así como en todos los demás casos, se requiere acreditar que los hechos se derivaron de una conducta típica, antijurídica y culpable para que el hecho, en este caso por la mala praxis, le pueda ser imputado a un profesionista de la salud.

Del artículo 8o. del Código Penal del Estado de Oaxaca se desprende que los delitos pueden ser dolosos o culposos. El mencionado artículo establece que actúa con dolo la persona que al momento de la realización del hecho se representa el resultado típico y quiere o acepta su realización.

Aquí es de fundamental importancia señalar que el dolo, a su vez, admite dos modalidades: directo y eventual.[1] El primero se puede asimilar a la intención toda vez que, el sujeto se representa el resultado típico (el resultado del delito) como algo seguro, es decir, prevé que se producirán con seguridad y quiere su realización.

Por otro lado, el dolo eventual, del cual se ha hablado tanto últimamente, se presenta cuando el sujeto activo al momento de la realización del hecho se representa el resultado típico como algo probable y lo acepta en caso de que ocurra, esto se traduce en que no persigue el resultado y tampoco lo prevé como seguro, sino que sólo prevé que es posible que se produzca, y en el caso de su producción lo asume.

Habiendo explicado un poco a que se refiere el dolo eventual del que tanto se habla y que le atribuyen a la naturaleza de la conducta llevada a cabo en el caso específico por el médico imputado. Cabe precisar que la Fiscalía General del Estado, como instancia investigadora de los delitos, a su parecer encontró elementos probatorios suficientes para acreditar el dolo eventual en las conductas del hoy vinculado a proceso. Lo cual, desde luego es completamente discutible, pero solo teniendo al alcance todos los antecedentes del caso (los cuales no se conocen a detalle en la opinión pública).

Ahora bien, en el caso en concreto, debe analizarse si el resultado se debió a que los médicos, Luis Alberto Pérez Méndez y Gabriela Cruz López, actuaron con apego a la Lex Artis[2] en el caso concreto y verificar si el acto o actos ejecutados se ajustan a las normas de excelencia del momento. Por lo tanto, se juzgará el tipo de actuación y el resultado obtenido, tomando en consideración elementos específicos como las características especiales de los imputados, el estado de desarrollo el área profesional de la cual se trate, la complejidad del acto médico, la disponibilidad de elementos, el contexto, las circunstancias específicas del paciente y de la cirugía.

Es importante precisar, que aun y cuando en efecto, pareciera “exagerado” que se atribuya una naturaleza dolosa (eventual) a la conducta, ese escrutinio será debidamente analizado por el juzgador cuando se deban acreditar los elementos del tipo penal. Será el órgano jurisdiccional, la institución facultada para impartir justicia quien en el juicio y con base en elementos probatorios, resolver si existió dolo eventual en la conducta del autor.

En otras palabras, la “vinculación a proceso”, no es una sentencia, es una etapa muy preliminar del inicio de un procedimiento penal, que aún va correr su curso en una investigación complementaria y posiblemente un juicio. ¿Para qué son los juicios? precisamente son para establecer si se da la existencia de un hecho delictivo y la naturaleza en que este se cometió, pudiendo ser de manera dolosa o culposa.

En ese contexto, un quizás elemento importante que se ha desdibujado en el debate nacional, es que esa pequeña diferencia entre una clasificación jurídica preliminar para un delito de homicidio doloso y un delito homicidio culposo, de acuerdo al artículo 19 Constitucional, hace una gran diferencia entre poder llevar un procedimiento penal en libertad (con una medida cautelar diversa a la prisión) o llevar un proceso en prisión preventiva (oficiosa) tal como el caso que nos ocupa.

Una de las preguntas que deberán responderse en el transcurso del procedimiento penal, es: ¿los imputados previeron como posible la realización del resultado (muerte) y aceptaron su realización? Si la respuesta es sí, entonces podríamos estar frente a un dolo eventual.[3] Si la respuesta es no, quizás podremos estar ante un caso de culpa con o sin representación.

Todas estas reflexiones tienen como principal objetivo compartirles, que el tema a dilucidar implica en sí mismo un caso de amplío debate no solo en la opinión pública, sino en el propio mundo jurídico. Que el derecho penal, al igual que la medicina se rige por reglas minuciosas y de procedimientos debidamente establecidos. Que al igual que la medicina, el derecho penal hace una diferencia entre la vida y la muerte tanto para las víctimas como para los acusados.

Por lo cual, más allá de advertirse en la postura manifestada por el órgano encargado de la procuración de justicia en el Estado de Oaxaca una actitud maliciosa en contra del gremio de la salud, se advierte la intención de hacer justicia, en un caso que a su parecer de acuerdo a los antecedentes del caso así lo amerita. Que esa postura sea la idónea: no lo sabemos. Que es debatible: seguro. Porque, todo en el derecho es debatible.

 

[1] Época: Novena Época Registro: 175604 Instancia: Primera Sala Tipo de Tesis: Aislada Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta Tomo XXIII, Marzo de 2006 Materia(s): Penal Tesis: 1a. CV/2005 Página: 207 DOLO DIRECTO Y DOLO EVENTUAL. DIFERENCIAS.

[2] Época: Décima Época

Registro: 2004722  Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito  Tipo de Tesis: Aislada  Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta  Libro XXV, Octubre de 2013, Tomo 3  Materia(s): Administrativa  Tesis: I.4o.A.92 A (10a.) Página: 1819  LEX ARTIS AD HOC. SU CONCEPTO EN MATERIA MÉDICA.

[3] Época: Décima Época  Registro: 2004694  Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito

Tipo de Tesis: Aislada  Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta  Libro XXV, Octubre de 2013, Tomo 3  Materia(s): Penal  Tesis: I.9o.P.37 P (10a.)  Página: 1765

DOLO EVENTUAL. HIPÓTESIS EN LA QUE SE ACTUALIZA ÉSTE Y NO LA CULPA CON REPRESENTACIÓN, CUANDO EL ACTIVO COMETA UN HOMICIDIO POR TRÁNSITO DE VEHÍCULO CON POSTERIORIDAD A UN ROBO (LEGISLACIÓN DEL DISTRITO FEDERAL).